GANESHA
Sabiduría y Prosperidad
Hay objetos que uno compra y hay objetos que, de algún modo, son ellos los que nos eligen.
Esta imagen de Ganesha llegó a mi vida durante mi segundo viaje a la India, alrededor de 1994. En aquella época viajaba con un presupuesto muy ajustado y había encontrado una forma de prolongar mis viajes: compraba artesanía local para venderla después en España y, con ese dinero, financiar la siguiente aventura.
Era una manera de seguir descubriendo el mundo cuando viajar todavía no era tan sencillo como hoy.
La mayoría de las piezas encontraban pronto un nuevo hogar. Sin embargo, algunas nunca llegaron a ponerse a la venta.
Esta fue una de ellas.
Recuerdo verla por primera vez y sentir que transmitía algo especial, puesto que Ganesha es uno de mis dioses hindues favoritos. No era únicamente una representación artística de una de las deidades más queridas del hinduismo; había en ella una serenidad difícil de explicar. Sin pensarlo demasiado decidí que regresaría conmigo y que no formaría parte de las piezas destinadas a la venta.
Han pasado más de treinta años desde entonces.
Ha sobrevivido a mudanzas, cambios de casa, nuevos viajes y cientos de adquisiciones posteriores. Hoy ocupa un lugar en el Museo de las Religiones, donde sigue recordándome aquel joven que recorría la India con una mochila, mucha curiosidad y el deseo de comprender otras formas de entender el mundo.
El hijo de Shiva y Parvati
En la tradición hindú, Ganesha es hijo de Shiva, símbolo de la transformación, y de Parvati, representación de la energía creadora, el amor y la fertilidad.
Su historia es una de las más conocidas de la mitología india.
Cuenta la leyenda que Parvati modeló a un niño con la pasta de sándalo de su propio cuerpo y le dio vida para que vigilara la entrada mientras ella se bañaba. Cuando Shiva regresó, el muchacho, sin saber quién era, le impidió el paso. En un arrebato de ira, Shiva le cortó la cabeza.
Al descubrir que había matado al hijo de Parvati, prometió devolverle la vida. Sus seguidores encontraron el primer ser vivo que dormía con la cabeza orientada hacia el norte: un joven elefante. Shiva colocó aquella cabeza sobre el cuerpo del niño y así nació Ganesha.
Desde entonces fue nombrado señor de los comienzos y removedor de obstáculos, convirtiéndose en una de las divinidades más veneradas de la India.
Esta es una pieza del museo de serpentina. En la tradición hindú, Ganesha es hijo de Shiva, símbolo de la transformación, y de Parvati, representación de la energía creadora, el amor y la fertilidad.
Su historia es una de las más conocidas de la mitología india.
Cuenta la leyenda que Parvati modeló a un niño con la pasta de sándalo de su propio cuerpo y le dio vida para que vigilara la entrada mientras ella se bañaba. Cuando Shiva regresó, después de muchos años meditando en el monte Kailash, el muchacho, sin saber quién era, le impidió el paso. En un arrebato de ira, Shiva le cortó la cabeza.
Al descubrir que había matado al hijo de Parvati, prometió devolverle la vida. Sus seguidores encontraron el primer ser vivo que dormía con la cabeza orientada hacia el norte: un joven elefante. Shiva colocó aquella cabeza sobre el cuerpo del niño y así nació Ganesha.
Desde entonces fue nombrado señor de los comienzos y removedor de obstáculos, convirtiéndose en una de las divinidades más veneradas de la India.
El simbolismo de Ganesha
Cada parte de su iconografía encierra una enseñanza.
- La cabeza de elefante representa la sabiduría y la inteligencia.
- Las grandes orejas recuerdan la importancia de escuchar antes de hablar.
- La pequeña boca invita a hablar con prudencia.
- La trompa, capaz de arrancar un árbol o recoger una flor, simboliza la fortaleza unida a la sensibilidad.
- El loto expresa la pureza que puede florecer incluso en medio del barro.
- Los dulces (modakas) representan la recompensa del esfuerzo y del crecimiento interior.
- El hacha simboliza la capacidad de cortar los apegos que nos impiden avanzar.
- Y el ratón, su vehículo, recuerda que incluso los deseos más pequeños y aparentemente insignificantes pueden dominarnos… o convertirse en aliados cuando aprendemos a guiarlos.
PIEZAS QUE ME RECUERDAN MI HISTORIA
Cuando observo estas imagenes ya no veo únicamente una representación de Ganesha.
Veo los mercados de la India de los años noventa, los trenes interminables, las conversaciones con los artesanos, el olor a incienso y especias, y aquella ilusión por descubrir un mundo completamente distinto al mío.
Sin saberlo, aquellas primeras compras fueron también el origen de algo mucho mayor.
Décadas después terminarían convirtiéndose en el embrión de este Museo de las Religiones, un proyecto nacido de la convicción de que conocer las creencias, los símbolos y las historias de otras culturas nos ayuda, sobre todo, a comprender mejor nuestra propia humanidad.





