Shiva meditador

SHIVA MEDITADOR: EL DIOS QUE HABITA EL SILENCIO

El templo de Shiva en Pokhara: un mirador entre los Himalayas

Esta fotografía la tomé durante mi segundo viaje a Pokhara, la segunda ciudad más importante de Nepal y uno de los lugares más bellos del país. Situada a orillas del lago Phewa y con la impresionante cordillera del Annapurna como telón de fondo.

Es una ciudad a la que guardo mucho cariño porque ahí acabe mi trel de 14 días sólo por los himalayas haciendo el trek de los Annapurnas una de las experciencias más hermosas y espirtuales de mi vida. 

Esta foto es del Pumdikot Shiva Temple, inaugurado recientemente sobre una colina situada a unos 1.500 metros de altitud. Desde este lugar se obtienen magníficas vistas del lago Phewa, de la ciudad y, cuando el cielo está despejado, de algunas de las montañas más altas del planeta.

La protagonista del recinto es la gigantesca estatua de Shiva, de aproximadamente 51 pies (unos 15,5 metros) de altura, asentada sobre un pedestal de varios metros que eleva el conjunto hasta superar los 30 metros. Se ha convertido en una de las representaciones de Shiva más grandes de Nepal y en un importante lugar de peregrinación para los fieles hindúes.

La imagen muestra a Shiva sentado en profunda meditación. En una mano sostiene el tridente (Trishula), símbolo de su poder y de los tres aspectos fundamentales de la existencia: creación, conservación y transformación. A su alrededor aparece la serpiente, que representa el dominio sobre el miedo y la muerte, mientras que la luna creciente sobre su cabeza recuerda el carácter cíclico del tiempo y de la vida.

Lo que más impresiona al visitante no es únicamente el tamaño de la estatua, sino la serenidad que transmite. Rodeado por las montañas del Himalaya, resulta fácil comprender por qué Shiva es considerado el gran yogui, el maestro de la meditación y de la transformación interior.

Para mí, visitar este lugar fue mucho más que contemplar un monumento. Fue una oportunidad para comprender cómo, en Nepal, la espiritualidad continúa formando parte de la vida cotidiana. Mientras cientos de peregrinos ofrecían flores, rezaban o simplemente permanecían en silencio frente a la estatua, comprendí que las grandes imágenes religiosas no solo pretenden impresionar por su tamaño, sino recordar al visitante aquello que representan.

En un entorno tan majestuoso como Pokhara, Shiva parece invitar al mismo tiempo a levantar la mirada hacia las montañas y a dirigirla hacia el interior de uno mismo.

Esta pequeña escultura de Shiva ocupa un lugar muy especial en el Museo de las Religiones. A diferencia de la imagen de Shiva Nataraja, donde aparece danzando y simbolizando el movimiento constante del universo, aquí encontramos a un Shiva completamente inmóvil, sumido en una profunda meditación.

Son dos imágenes aparentemente opuestas, pero en realidad representan dos aspectos inseparables de la misma divinidad. Uno expresa el movimiento del cosmos; el otro, el silencio del espíritu.

El gran yogui

En la tradición hindú, Shiva es considerado el primer yogui (Adi Yogi), el maestro que transmitió el conocimiento del yoga y de la meditación a la humanidad.

Su morada se sitúa en el monte Kailash, en el Himalaya, donde permanece en un estado de contemplación permanente. Allí no necesita templos ni palacios. Vive apartado del mundo material porque ha trascendido los deseos, el ego y el sufrimiento.

Por ello, Shiva representa el ideal del asceta: alguien que no busca dominar el mundo exterior, sino conocerse a sí mismo.

El significado de sus símbolos

Aunque esta figura es sencilla, contiene algunos de los atributos más importantes de Shiva.

El tridente (Trishula)

Junto a él aparece el tridente, uno de sus símbolos más conocidos.

Sus tres puntas representan distintos aspectos de la existencia. Tradicionalmente simbolizan la creación, la conservación y la transformación, aunque también pueden interpretarse como el pasado, el presente y el futuro, o el cuerpo, la mente y el espíritu.

El mensaje es siempre el mismo: toda la realidad forma parte de una única unidad.

La serpiente

Enroscada alrededor del tridente aparece la serpiente.

En muchas culturas la serpiente simboliza el peligro, pero en el hinduismo también representa la sabiduría, la energía vital y la renovación. Al cambiar periódicamente de piel, se convierte en un símbolo de transformación.

En Shiva expresa además el dominio sobre el miedo y sobre la muerte.

La postura de meditación

Shiva aparece sentado con las piernas cruzadas y las manos reposando serenamente sobre el regazo.

No está aislándose del mundo. Está observándolo con absoluta claridad.

Para la tradición hindú, la meditación no consiste simplemente en relajarse, sino en descubrir quiénes somos realmente cuando el ruido de la mente desaparece.

El dominio sobre el ego

En la base de esta escultura aparece un rostro animal que recuerda a un felino.

En muchas representaciones de Shiva estos elementos simbolizan el dominio sobre la naturaleza instintiva y sobre los impulsos más primarios del ser humano.

No significa destruir nuestros instintos, sino aprender a integrarlos sin que gobiernen nuestra vida.

Una enseñanza para nuestro tiempo

Vivimos rodeados de estímulos. El teléfono, las redes sociales, las noticias y las preocupaciones ocupan casi cada minuto del día.

Esta pequeña figura propone exactamente lo contrario.

Nos recuerda que existe un espacio interior donde no es necesario hacer nada, demostrar nada ni competir con nadie.

Quizá esa sea una de las razones por las que Shiva sigue siendo una figura tan admirada después de miles de años. Su enseñanza continúa siendo profundamente actual: antes de intentar cambiar el mundo, conviene aprender a observarnos a nosotros mismos.

Una pequeña pieza con un gran significado

A pesar de su reducido tamaño, esta escultura resume algunas de las ideas más profundas del hinduismo.

Mientras otras imágenes muestran a Shiva creando, destruyendo o danzando sobre el universo, aquí aparece en silencio.

Y quizá sea precisamente ese silencio el que mejor expresa su verdadera naturaleza: la serenidad que permanece cuando todo lo demás cambia.

Pieza del Museo de las Religiones

Título: Shiva meditador

Procedencia: India

Religión: Hinduismo

Significado principal: Shiva aparece como el gran yogui y maestro de la meditación. Su figura simboliza la transformación interior, el dominio del ego, la sabiduría y la búsqueda de la paz que surge del conocimiento de uno mismo.

'Museo de las religiones'
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